Porqué siempre habrá más periferia que centro.

Abrahán R.B. rxba87@gmail.com @abbrahan

lunes, 8 de noviembre de 2010

Nudo Global 1: Everyone loves Paris

Paris, Francia.
Categoría: Alfa+

Es el ejemplo perfecto de la ciudad cuya imagen se ha convertido en un cliché (palabra que irónicamente resulta ser un galicismo) con un centro cuidadosamente conservado en la nostalgia de finales del siglo XIX, con algunas de las primeras muestras del kitsh en la arquitectura, cuyos máximos representantes son la cursi ópera de Garnier, por un lado, y por el otro sus embelesados resabios de la belle époque. La ciudad heredó un planeamiento urbano que ha sido emulado en varios sitios alrededor del mundo. Uno realizado en un ambiente autoritario cuyo objetivo era destruir los barrios que generaron todas aquellas famosas revoluciones francesas.
Es una ciudad que explota al máximo el turismo. De hecho es la más asediada por los turistas. Los destinos exactos son conocidos ampliamente. Para conservarlos incolumnes el CBD (central bussines district) ha sido expulsada al poniente, en el borde de la ciudad histórica y condensada en el pequeño distrito de la Défense. Y en las poco promocionadas y pobres periferias, habitan los inmigrantes que llegan a esta ciudad de los rincones menos esperados del otrora imperio colonial francés. Los cuales más de una vez han demostrado ser los herederos (¿legítimos?) de los antiguos barrios destruidos por Haussmann y Napoleón III. Suficientemente segregados socio-económicamente y cargados de resentimiento social para ser los escenarios potenciales de la reaparición de las tradicionales barricadas francesas, quizás deseosas de volver a mostrar al mundo del siglo XXI el carácter (¿aún vivo?) del espíritu revolucionario parisino.

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